El uso del microondas se ha convertido en parte del día a día para millones de personas. Es rápido, práctico y eficaz, y resulta especialmente útil cuando toca calentar o preparar algo en poco tiempo. Aun así, sigue habiendo una duda habitual: ¿pierden los alimentos sus nutrientes al pasar por el microondas? La respuesta no es tan sencilla como parece.
Las microondas funcionan emitiendo ondas electromagnéticas que hacen vibrar las moléculas de agua presentes en los alimentos, generando calor y calentándolos desde dentro hacia fuera. Y es precisamente este proceso el que plantea dudas sobre si ese tipo de calentamiento deteriora el valor nutricional de los alimentos.
La realidad es que sí pueden producirse algunas pérdidas de nutrientes, pero no de forma exclusiva ni especialmente acusada al usar el microondas. Cualquier método de cocción (ya sea hervir, hornear o freír) provoca alguna degradación, sobre todo de aquellas vitaminas sensibles al calor, como la C o algunas del grupo B.
Lo que distingue al microondas es que, en general, el tiempo de cocinado suele ser más corto y se necesita menos agua. Y esto, en la práctica, puede favorecer la conservación de ciertos nutrientes frente a métodos como la cocción tradicional, en la que muchas vitaminas y minerales se diluyen en el agua.
Las vitaminas hidrosolubles, como la C y algunas del grupo B, son especialmente delicadas y tienden a degradarse al exponerse al calor,, independientemente del método de calentamiento empleado.
En cambio, los minerales, como el calcio, el hierro o el zinc, son más estables y no se ven afectados con facilidad en el microondas.
Por tanto, el verdadero impacto no depende tanto del electrodoméstico en sí, sino del tiempo de exposición al calor y de la cantidad de agua utilizada.
Para reducir al mínimo cualquier pérdida nutricional, conviene seguir unas recomendaciones sencillas:
El microondas, lejos de ser el villano que muchos imaginan, es un método de calentamiento seguro y, en muchos casos, más eficaz para conservar los nutrientes que otros métodos de cocción tradicionales. La clave está en utilizarlo correctamente y prestar atención a las buenas prácticas.
Así que sí, calentar el almuerzo en el microondas, si se hace bien, no compromete de forma significativa la calidad nutricional de la comida.
Fuentes: