FARMACIAS RURALES LLENAN HUECO DE ATENCIóN MéDICA EN EEUU, PERO ES DIFíCIL MANTENERLAS ABIERTAS

La farmacia Basin Pharmacy no sólo surte medicinas que requieren receta en una zona rural del norte de Wyoming. Es también el punto crucial de acceso a atención médica para el poblado de unos 1.300 habitantes y el área circundante.

Vende catéteres, suministros para colostomía y tiras de pruebas de glucosa para diabéticos. El almacén contiene cosas de las que la gente depende para sobrevivir, tales como una docena de cajas de alimento para pacientes que deben alimentarse a través de sondas. La farmacia surte medicinas que requieren receta al por mayor para la cárcel del condado, el centro estatal de jubilados y casas de acogida para jóvenes. Algunos pacientes vienen desde la localidad de Jackson, que se encuentra a cinco horas en automóvil, para recibir los servicios especializados.

El farmacéutico Craig Jones efectúa visitas a domicilio cuando nadie más puede hacerlas, contesta su teléfono a cualquier hora de la noche, y en la iglesia se detiene a charlar sobre evacuaciones intestinales. El equivalente a cuatro meses de trabajo sin cobrar.

“Cada año empeora un poco”, dijo Jones con respecto a las presiones financieras que enfrenta su negocio.

Las farmacias rurales, sean independientes o de cadena, pueden ser una piedra angular de sus comunidades. El personal conoce los nombres de todo el mundo y de los fármacos, responde preguntas sobre las medicinas que requieren receta que fueron solicitadas por correo, o puede detectar los indicios de una enfermedad grave.

Pero los modelos de negocios de las farmacias rurales enfrentan presiones implacables, al grado que en ocasiones se ven obligadas a cerrar. Varios estados que son rurales en gran medida tienen uno de los números más bajos de farmacias por código postal, según un análisis efectuado por la AP de información de 49 estados y los Programas del Consejo Nacional para los Fármacos que requieren Receta.

La farmacia más cercana a Basin Pharmacy se encuentra a 12 kilómetros (8 millas) de distancia en la localidad de Greybull. Jones y otros dos farmacéuticos la abrieron después que la cadena de tiendas de departamentos que operaba su predecesora se declaró en quiebra.

EFECTOS DE UN CIERRE

Cuando una farmacia cierra en un área rural, las comunidades resienten su ausencia.

En Herscher, Illinois, de repente surgió la noticia de que CVS cerraría en marzo.

El alcalde Shannon Sweeney se reunió con representantes de CVS y les pidió demorar el cierre para su poblado de 1.500 habitantes que se encuentra a 128 kilómetros (80 millas) al sur de Chicago, pero dijo que la compañía le informó que la parte de artículos generales de la tienda no estaba generando dinero suficiente.

El acceso a una farmacia es un punto importante a tomar en cuenta, le dijo Matt Blanchette, portavoz de CVS, a The Associated Press, pero la empresa también toma en consideración la dinámica del mercado local, los cambios en la población y el número de tiendas en el área que venden productos similares. Confirmó que la reunión con Sweeney sí se llevó a cabo, pero no respondió directamente a una pregunta sobre qué problemas financieros derivaron en el cierre de la tienda.

Tammy McLearen acudía a la CVS dos veces al mes con el fin de recoger medicinas para su presión arterial y su colesterol en su camino al trabajo y de regreso a casa, cerca de la ciudad de Kankakee.

Pidió que ahora le surtan sus medicinas que requieren receta en la CVS que está cerca de su trabajo, porque no quiere recibirlas por correo; su localidad no es prioritaria para el retiro de nieve en el invierno, y con frecuencia las medicinas para el corazón de su fallecido esposo se perdían en el correo.

“Estamos perdiendo comodidad, que es algo esencial”, dijo con respecto a la farmacia, que formaba parte de una pequeña cadena en el estado antes que CVS la adquiriera en 2017. “Espero que otra farmacia llegue aquí”.

Sweeney dijo que esa es su meta, de preferencia una independiente. Pero en los meses que han pasado desde el cierre, dos posibilidades prometedoras no se concretaron, dejándolos “con pocas posibilidades de éxito”, señaló.

PRESIONES FINANCIERAS

Cuatro de las farmacias independientes de Wyoming cerraron el año pasado, dijo Melinda Carroll, directora legislativa de la asociación de farmacias del estado. En lo que va del año han cerrado otras dos, una independiente y una cadena.

Jones planea resistir en Basin. Es propietario de otros dos negocios allí —un café junto a la farmacia y una tienda de comestibles—, para lo cual cobró algo de dinero de sus cuentas para el retiro con el fin de evitar que cerrara.

Pero aproximadamente el 25% de las medicinas que requieren receta que él surte actualmente le son reembolsadas por menos de lo que las adquirió. Jones dijo que perdió 30.000 dólares en el periodo que va del 1 de enero hasta mediados de mayo.

Es por ello que tiene cheques sin cobrar.

“Muchas veces trabajo gratis”, señaló. “Y no me importa. Me encanta servir a la comunidad. Pero como que resiento tener que hacer eso debido a las grandes compañías, los administradores de enormes beneficios de farmacias, los cuales ganan millones de dólares al año”.

Los administradores de beneficios de farmacias (PBM, por sus siglas en inglés) ayudan a los empleadores y a las aseguradoras a decidir qué fármacos son cubiertos para millones de estadounidenses.

Y la falta de transparencia en lo que respecta a las cuotas, al igual que los reembolsos bajos, son algunas de las mayores presiones financieras para las farmacias rurales, dijo Delesha Carpenter de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que encabeza una alianza de investigación de más de 140 farmacias rurales y siete universidades.

Pero Greg Lopez, portavoz de la Asociación de Gestión de Atención Farmacéutica que representa a los PMB, cuestionó el papel de los PBM en los cierres, e hizo notar que algunas compañías trabajan con farmacias rurales para obtener mayores reembolsos por los fármacos.

Jones volvió al área de Basin tras acudir a la escuela farmacéutica. Su hija Camilla acudía a la farmacia con él los domingos y él solía hacerle preguntas sobre distintos medicamentos.

Ahora ella es la presidenta electa de la asociación farmacéutica estatal y ayuda a manejar la farmacia de Basin.

“Definitivamente hemos tratado de hacer todo lo que podemos para operar con pocos gastos de forma que podamos hallar otras opciones para intentar ganar dinero, ello con el fin de mantener abiertas nuestras puertas, para así poder seguir sirviendo a los pacientes”, dijo Camilla Hancock. “Pero cuando trabajas tan duro y haces tu mayor esfuerzo para lograr estas cosas, y simplemente como que recibes una patada en el estómago una y otra vez, realmente es descorazonador”.

Si no fuera por el impacto “devastador” que ello tendría en el futuro de su hija, reconoció Jones, “yo claudicaría”.

“Me gustaría poder decir que tenía este negocio saludable y maravilloso que yo podía entregarle a mi hija”, agregó. “Pero me preocupa si siquiera va a valer la pena que ella asuma el control si no podemos lograr una ganancia por medio de él o siquiera pagar nuestros propios salarios”.

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La periodista de The Associated Press Kasturi Pananjady en Filadelfia contribuyó a este despacho. Shastri reportó desde Herscher, Illinois.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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